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20 de mayo de 2013

Me he quedado sin empleo...y ¿ahora qué?

El despido representa, posiblemente, el momento más delicado de una carrera profesional. No sólo porque supone una pérdida de ingresos y lleva a la incertidumbre laboral, sino porque el trabajo es la actividad a la que dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo. Además, es el lugar en el que se asienta nuestro reconocimiento social.
"Verse rechazado es uno de los episodios laborales más duros. Aunque el afectado lo intuya, el factor sorpresa siempre juega en contra", dice Ignacio Álvarez de Mon, profesor del IE Business School. 

Una vez abandonada la empresa y realizados todos los trámites administrativos, llega una de las etapas más complicadas e incluso peligrosas. "En la tranquilidad de casa es cuando el profesional es consciente de su situación", dice Diego Boluda, uno de los autores de Punto y seguido. El autor explica que psicológicamente la persona en esta situación atravesará dos fases: la negación –frustración, enfado y rechazo que hay que dejar aflorar– y la de asunción de responsabilidad –el problema se ve en perspectiva y el trabajador comienza su recuperación profesional–. 


En todo caso, como recuerda Álvarez de Mon, "la pérdida de autoestima es el miedo más peligroso y dañino de los que pueden aparecer tras un despido". Para evitar caer en ella lo más recomendable es, pasada la etapa de duelo y ya más tranquilos, empezar a trabajar en la búsqueda de empleo.  Éstas son algunas pautas a seguir: 

  • Si estás en condiciones de negociar tu salida de la empresa, solicita que se te incluya en un programa de recolocación. El outplacement te aporta un marco compartido con personas en tu misma situación y además contarás con la ayuda y asesoramiento de profesionales.
  •  Actualiza tu currículo y toma una actitud proactiva. Adapta el documento a cada oferta y lleva un registro detallado de los envíos realizados que te permita hacer un seguimiento adecuado. Rastrea a diario todos los medios a tu alcance. 
  •  Construye una nueva rutina. Ahora cuentas con más de ocho horas diarias extra. No caigas en la tentación de quedarte en casa autocompadeciéndote, ni excederte en tu búsqueda de trabajo. Respeta tu tiempo libre. 
  • No caigas en el síndrome del orgullo malsano, aquel que te dice que tienes un caché al que no debes renunciar. Las oportunidades solo aparecen cuando dejes de pensar que eres el mejor en tu área y tengas una concepción real de ti mismo

Lo vimos en: http://www.expansion.com