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15 de marzo de 2010

Cómo aprovechar tus contactos

Cómo aprovechar tus contactos sin trucos, pena ni desesperación.

Duncan Mathison y Martha I. Finney



Asumámoslo: Aún si estás en la cima, la mera idea de mantenerte al día con tus contactos tiene muchas chances de sonar a una carga pesadísima. Seguramente se te ocurran cien cosas para hacer antes que eso, como limpiar las aspas de tu ventilador de techo. En cambio, si eres uno de los 14,9 millones que están buscando trabajo, tu confianza quizás esté algo golpeada. Entonces tal vez creas que no es el momento de conocer a nadie nuevo. De hecho, es probable que pienses que no son tiempos de andar sacándote los pijamas.

Y sin embargo, mantenerte conectado es la cosa más valiosa que puedes hacer con todo ese tiempo libre que tienes. Te ayudará a construir las relaciones que te acompañarán por el resto de tu carrera. Aprenderás más acerca de tu profesión, sector y comunidad. Te mantendrá a salvo de convertirte en un incompetente fuera del mundo. Y lo mejor de todo, te colocará en el radar de las personas que te pueden llevar a puestos de trabajo que todavía no han sido publicados (el mercado laboral oculto). Manteniendo a tus contactos activos, podrías ser el único candidato en consideración para ese gran trabajo. ¿Por qué? Porque llegaste primero. Los contactos frescos harán eso por ti. Entonces, mientras te sacas el pijama, cambia tu idea acerca de las relaciones públicas. Aquí te explicamos cómo:

Recuerda que no hay nada truculento, lastimoso ni desesperado en no tener trabajo. Entre tantos despidos, las personas están esperando saber de ti para ayudarte. Llámalos.

Piensa mejor acerca de las razones por las cuales entras en contacto. Si crees que una reunión esta tarde te conducirá a un trabajo, sonarás desesperado. Cada junta es una oportunidad de contar tu historia, qué haces y cómo puedes beneficiar a alguien con tu talento. Entonces trata de relajarte y encara cada reunión sin pretensiones. A veces vas con muchas expectativas a un encuentro que termina siendo un fiasco. Otras, crees que es para cumplir y al final resulta ser una mina de oro. Si estás relacionándote no es para conseguir un trabajo inmediatamente sino para conocer gente que te presentará otra gente que luego te presentará otra gente hasta que un día, alguien te preguntará: "¿Cuándo puedes empezar?".

Recuerda que no eres el centro del mundo. Si te reúnes con alguien es porque los dos tienen algo en común (un puesto similar, intereses comunes en la profesión, sector o comunidad o la otra persona trabaja en una compañía que te interesa). Concéntrate en esas coincidencias e investiga las posibilidades que pueden surgir de ellas. Escucha atentamente lo que te dicen, no te quedes ahí esperando a que los labios de tu interlocutor dejen de moverse para poder empezar a hablar.

Sé tu mismo. Así es, sé lo mejor que puedes ser. No seas la persona que quiere estar en casa en pijamas con un vaso de cerveza en la mano. Sé la persona que está en la cima de tu juego profesional, con una carga de valor para ofrecer al mundo y una lista de tus logros siempre lista para ser recitada.

Cuenta tu historia sin los habituales recursos deprimentes de los que buscan trabajo. Si tu historia tiende a terminar con un "y luego me despidieron", tienes que reescribir el guión. Concéntrate en tus logros y en el hecho de que las personas advierten tu potencial a través de tu carrera. Sé sincero acerca de cómo estás pasando este impasse entre trabajos con frases como "he visto un montón de gente genial en estos días" (usa esas palabras). Acto seguido pregúntale a tu interlocutor algo acerca de la empresa, tendencias del sector, cualquier cosa que demuestre que estás actualizado y listo para volver a contribuir.

Llena tu agenda. Ninguna reunión tiene que ser la última que agendaste. Siempre tienes que ir con algo más a la vista (un montón de cosas más). Nadie quiere ser la última esperanza de nadie.

Crea tu propio temario. Muchas personas que buscan trabajo apenas tienen una vaga noción de qué hablar en una reunión de este tipo, entonces se convierten en sinónimo de charlas pasajeras. Las charlas pasajeras no impresionan a nadie a menos de que estés buscando un trabajo de anfitrión. Dedica dos minutos a hablar sobre tus antecedentes, 15 a 30 minutos sobre los trabajos y empleadores que te interesan y el resto del tiempo sobre tendencias del sector. No olvides, como cualquier buena reunión de negocios, terminarla a tiempo. No des vueltas ni seas persistente, no pidas una segunda taza de café. Márchate cortesmente, pero márchate.

Agradece inmediantamente y confirma que te mantendrás en contacto. Es sorprendente que sean tan pocas las personas que hacen esto. ¡Destácate! Envía una nota, un e-mail. Di gracias. Y mantén informada a la persona acerca de cómo seguiste sus consejos y lo buenos que han sido. Que sepa cómo sigue la historia. Así tendrás una red atenta de personas que se preocuparán por ti por el resto de tu carrera.

Devuelve el favor. Quizás no tengas trabajo, pero aún así tienes recursos. Úsalos para ayudar a los demás dentro y fuera de las búsquedas laborales.

Duncan Mathison y Martha I. Finney son autores del libro Destraba el mercado laboral oculto (Unlock the Hidden Job Market -FT Press, 2009-). Para más información o para contactar a los autores, visita www.unlockthehiddenjobmarket.com.